De los nervios

Guarderías de bajo presupuesto en Bolivia

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Viajando he aprendido geografía. Bueno, un poco. He descubierto que Copacabana no es sólo la playa y barrio de Río de Janeiro, sino una ciudad boliviana, con una playa del mismo nombre. Realizaba un circuito por Bolivia, y visitando la zona de Copacabana me llamaron la atención las viviendas que por allí me encontraba. Literalmente en medio de la nada. Nada alrededor. No un grupo de casas,, sino viviendas aisladas de otros vecinos y a mi parecer, del mundo. Nada de vegetación, ni árboles. Nada. La soledad más absoluta.

Alpacas bolivianas

Alpacas bolivianas

En la zona, y aunque parezca mentira, se dedican a la ganadería. Crían alpacas y llamas, de las que aprovechan su carne y su lana. Sobre todo, de la alpaca, la más valorada, y de la que obtienen alpaca baby, una lana fina y resistente con la que hacen todo tipo de prendas. Los trajes que suele usar Evo Morales, presidente de Bolivia, suelen ser de este material, y me contaba un comerciante boliviano que sus trajes superan ampliamente en precio cualquier traje de Armani. Vale, será más caro, pero también mucho más feo. El nombre de este tipo de lana no depende de la edad del animal. No es lana de una cría de alpaca, sino de determinados ejemplares con lana fina como la seda pero igual de resistente. Me contaba que incluso dentro de este tipo de alpaca, la que produce el animal en la zona del cuello es más valorada aún, ya que es de una suavidad extrema pero fuerte como otra más gruesa.

Alpacas descansando

Alpacas descansando

Las casas, pequeñas, humildes, sin agua ni electricidad, alojan a toda la familia. Normalmente viven de 4 a 6 personas en ellas. También son utilizadas para guardar herramientas y alimentos. Cerrando el perímetro de la propiedad, una valla de piedra, que de noche sirve para proteger el rebaño e impedir que otros animales, como los coyotes, ataquen y devoren a las crías de alpaca. El dueño de la casa, muy amable, me explicaba todo cuando vi un agujero en el suelo, cerca de la valla. Dudaba que fuera la letrina, ya que estaba justo a la entrada de la casa, al aire libre, pero no podía imaginar qué podía ser. Entonces le pregunté para qué servía el agujero.

"Guardería" en Bolivia

“Guardería” en Bolivia

Me explicó que en esa casa sólo vivían su mujer, su hijo de 11 meses y él. Todas las mañanas al amanecer, salía el matrimonio con el rebaño y dejaban al pequeño en casa. A veces hacía demasiado frío para llevarlo. Introducían al pequeño en el agujero, arropado por una manta, de pie, y ahí se quedaba hasta que volvían. No podían dejarlo en la casa por si se producía un incendio, ni llevarlo, así que se quedaba ahí “plantado” toda la mañana, hasta que al menos, su madre, regresaba. El niño tenía la cara cortada del frío y el viento. He visto niños con heridas terribles en la piel de cara, pies y manos por el frío del invierno boliviano, pero crecen sanos y felices.

El niño "plantado"

El niño “plantado”

Con mi corta mente occidental, no podía imaginar a un bebé toda la mañana de pie en un agujero, pero es subsistencia, su subsistencia. Sin juicios.

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