De los nervios

Potencia jordana

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Cuando visité Petra (uno de los lugares más maravillosos de la tierra) durante mi viaje a Jordania, no pude tener una mejor idea que dar un paseo en camello. A pesar de ser enero todos los camellos estaban ya alquilados, y sólo quedaban 2 con los que darse una vuelta y hacerme la ilusión que era una especie de Indiana Jones. Me sorprendió que sólo hubiera 2 camellos. El camellero me explicó que uno de ellos estaba enfermo, y que el otro era bastante rebelde, por lo que no solía dejarlo a los turistas para pasear, pero que si yo quería hacerlo, prometía pasear conmigo agarrándolo de las riendas. Me pareció sensato, después de todo nadie conocía los camellos como su cuidador. Después de 3 o 4 intentos, el camellero logró que el camello doblara las patas para que yo me pudiera subir. Una vez arriba has de echar el cuerpo hacia adelante para compensar el desequilibrio que te produce el camello al levantarse. En dos movimientos el camello se puso de pie, después de hacer que yo me doblase adelante y atrás por el movimiento.

Camellos en Petra

Camellos en Petra

Comenzamos la marcha por las ruinas de Petra, estaba atardeciendo y las vistas eran espléndidas. El camellero chapurreaba el inglés lo suficiente para que pudiéramos llevar una conversación medianamente inteligible. Yo iba tan confiada que decidí empezar a grabar desde el camello. Tremenda tontería, ya que no pude utilizar ninguna imagen cuando edité el vídeo porque el movimiento de la cámara era mareante. Decidí apagar la cámara, y cuando lo hice, me di cuenta de las grandes cicatrices que tenía el camello. En las patas, el cuello, por todos lados. Le pregunté al camellero, y me dijo que se trataba de un camello joven. También me dijo que en los años que llevaba de camellero no había tenido otro ejemplar como ese. ¿Cómo?. No sabía a qué se refería. Me había estado contando que entrenaba sus camellos para las carreras que se hacen en el desierto, así que pensé que sería su camello más veloz. Le pregunté si era el más rápido, y me dijo que no, que no era el más rápido, pero que sí era, de entre los camellos que él había criado y cuidado, el más salido. ¿Cómo?. No me podía creer que estuviera sentada en el lomo de uno de los camellos más salidos de Jordania, aunque tampoco imaginaba qué problema me podría suponer este detalle a no ser que al bicho le gustaran los humanos. Me dijo que casi siempre lo tenía atado porque se tiraba a todo lo que pillaba. Le daba igual las hembras del macho dominante (hembras a las que no se debería ni acercar), que el macho dominante mismo. Que aparte de salido era traicionero, porque cuando otros machos se encontraban descansando y con las patas atadas para evitar que escapen, “mi camello” se trajinaba a cualquier macho o hembra que estuviera más o menos a su alcance. Contaba que jamás había visto nada igual . Vale, pues ya me quedo mucho más tranquila…

Camellos en las ruinas de Petra

Camellos en las ruinas de Petra

Continuamos con el paseo y yo iba sopesando la circunstancia de ir a lomos de tamaño semental, cuando nos cruzamos con un burro que estaba atado a un arbusto. El burro tenía una erección colosal, así que saqué la cámara para capturar el momento. Aunque desconozco cómo es la erección de los burros en cualquier otro punto de la geografía mundial, me pareció espectacular la erección del burro jordano. ” Mi camello” comenzó a emitir unos sonidos que me pusieron bastante nerviosa, mientras el camellero le daba tirones del bocado para que volviera al sendero. De repente el camello comenzó como a gritar, como a cantar. Pensé que le atraía el burro y que en cualquier momento saldría disparado hacia él. Sin pensármelo dos veces, pasé mi pierna por encima de su lomo, me bajé de la silla a la joroba, y deslizándome, me dejé caer hacia el lado izquierdo. Con lo torpe que soy no recuerdo cómo conseguí caer de pie. Pero ahí estaba, sana y salva andando al lado del camellero. Él me miró y me dijo ¿Hay miedo?. Pues sí, mucho. Apenas lograba llevar al camello al sendero, que lo único que quería era acercarse al burro. No le pregunté si los camellos y los burros pueden tener relaciones, no quería parecer una ignorante. Después de muchos tirones, consiguió que el camello volviera al camino, pero estuvo quejándose un buen rato. Yo terminé el paseo a pie.

"Potencia jordana"

“Potencia jordana”

Al final del trayecto fue cuando empezó a contarme que en Jordania en general, los animales y los humanos poseen una potencia sexual desorbitada. Me soltó un rollo incomestible sobre estudios que se habían hecho con hombres de todo el mundo y que los jordanos se encontraban entre los más potentes sexualmente hablando. ¡Pues mira que bien!. Como empezaba a aburrirme su conversación, y me daba cuenta que sea el lugar del planeta que sea, los hombres son iguales, comencé a divagar mentalmente. Uno de los temas que más apasiona a los hombres es el de la potencia sexual y el eterno tópico de quién la tiene más larga. En ese punto ya desconecté de la conversación, afirmaba de vez en cuando con la cabeza haciendo que le escuchaba y me dediqué a pensar en otras cosas mientras disfrutaba de las maravillosas vistas de Petra.

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