De los nervios

Buenos Aires: amada y odiada

2 comentarios

Me habían prevenido sobre la capital argentina, pero fue mi guía porteño el que insistió en que debía tener mucho cuidado en la ciudad. En principio no me pareció una ciudad insegura, pero cada vez que me dejaba en algún sitio para que diera un paseo me advertía sobre robos y atracos. Incluso hubo veces que insistió en acompañarme, ya que los robos a turistas son frecuentes.

La Boca es quizá el barrio más típico de Buenos Aires, donde todos los turistas vamos. Las casas de colores fueron construidas por inmigrantes italianos y españoles a partir de los años 40 del siglo XX. Como eran casas de construcción barata y utilizaban chapa, decidieron utilizar pintura de colores para protegerlas del agua y el sol. Poco a poco las casas de colores fueron formando el barrio que es hoy La Boca.

Casas en La Boca

Casas en La Boca

De entre todas las calles del barrio, la más famosa es la calle Caminito. Los precios de todo en esta zona son más altos que en otras partes de la ciudad, debido a que la mayoría de los que pasean por aquí son turistas. El nombre de La Boca se debe a que antiguamente este barrio era la boca del río.

Casas y museos en La Boca

Casas y museos en La Boca

La bombonera es el estadio donde juega el Boca. No sé el motivo por el que se llama así, pero si se refiere a bombones, no me los imagino tan apretados en una caja. El estadio está enjaulado entre 4 calles, y dentro de él, las gradas llegan hasta el mismo césped. Altas vallas alambradas y cristal rodean el terreno juego, ya que la afición boquense es una de las más exaltadas y violentas.

La bombonera

La bombonera

Visité el estadio cuando estaba vacío (tampoco se me hubiera ocurrido ir allí durante un partido de fútbol), y la sensación que da es muy agobiante. No quiero imaginar cómo será repleto de aficionados exaltados.. El estadio tiene un museo, y frente a él una tienda de recuerdos.

Tienda frente al estadio del Boca

Tienda frente al estadio del Boca

Llama la atención los colores del Boca Juniors: amarillo y azul. Cuentan que cuando se fundó el estadio, uno de los que luego sería presidente del club, estaba sentado con un amigo cerca del puerto viendo los barcos entrar. Le dijo que no sabía qué colores utilizar para el equipo que había fundado, así que decidieron que elegirían los colores de la bandera del primer barco que pasara. El primer barco que cruzó el puente fue un barco sueco, así que el Boca eligió estos colores para su equipación.

La historia de la camiseta del River Plate es diferente: siempre habían utilizado camiseta y pantalones color blanco, cuando unos chicos robaron de un coche una cinta roja que colgaba de un coche. Decidieron adornar la camiseta con esta cinta, primero sujetándola con alfileres. Y es así como más tarde se adoptó la camiseta blanca con una raya diagonal roja. Existe una gran rivalidad entre ambos equipos, rivalidad de la que fui testigo, ya que mi guía era del River y el conductor del Boca. Los aficionados del River llaman a los del Boca “bosteros” (de bosta: mierda), y los boquenses llaman a los del River gallinas. Cosas del fútbol…

Quizá a quien no le guste el fútbol sea incapaz de entender el odio visceral entre los aficionados del Boca y del River. Puedes, literalmente, cagarte en el padre de un porteño y que el asunto no pase a mayores, pero meterte con su equipo de fútbol (sea uno u otro) es ya un tema serio. Ser del River implica odiar profundamente a los aficionados del Boca. Y al revés. En este asunto no valen las medias tintas o ser políticamente correcto. Si eres de uno de los 2 equipos tienes que odiar al otro. No es una exageración, es un mandamiento. Lejos de parecerme absurda o incomprensible esta manera de ser, disfruté viendo la pasión con la que viven los argentinos el fútbol, y sobre todo los colores de sus respectivos equipos. El clásico Boca-River de todos los años se vive por los aficionados de ambos equipos como el evento más importante del año: es el momento de rozar la gloria o de conocer lo que es caer a lo más bajo y sentirse humillado y herido. Esta rivalidad-enemistad ha creado a lo largo del tiempo situaciones tan curiosas como que, por ejemplo, la empresa Coca-Cola, cuyos colores corporativos son el rojo y el blanco (colores del River), exhiban sus anuncios en La Bombonera en blanco y negro. Jamás se admitiría en La Bombonera un anuncio con los colores del equipo rival.

Ambos equipos nacieron en el barrio de La Boca, aunque con los años el River se instalo en el barrio de Núñez. El Boca siempre se ha asociado a las clases bajas porteñas, mientras que el River se vincula al poder y el dinero. A día de hoy no creo que esto siga siendo así, y ambos se reparten aficionados de todas las clases sociales. El Boca no puede vivir sin el River y al revés. Se necesitan el uno al otro para seguir alimentando la pasión por el fútbol y unos colores de los aficionados. No deja de parecerme fascinante ese tsunami emocional que significa pertenecer a uno u otro equipo de la capital argentina.

Si visitas La Boca ten cuidado, incluso si coges un taxi. Me contó el guía que hacía 3 meses, una pareja de brasileños de mediana edad, a los que él luego llevó a visitar el resto de la ciudad, se acercaron a La Boca en taxi. El taxista circulaba más rápido de lo normal, hasta que entró en un callejón y un grupo de jóvenes con navajas y una pistola les robaron todo lo que llevaban. Su suerte fue que habían dejado la mayor parte del dinero y tarjetas en la caja fuerte del hotel, pero se quedaron sin las cámaras de vídeo y fotos, relojes, etc. Me contaba que estaban indignados no sólo por el robo, sino porque al ir a comisaria, uno de los policías les dijo: “Normal, ¿quién les manda ir al barrio de La Boca?” Se negó en rotundo a que fuera sola y me acompañó durante todo el paseo.

Corrientes, 348 segundo piso ascensor….así comienza uno de los más famosos tangos:” A media luz”. Así que sin dudarlo me fui a la calle Corrientes para ver qué había en el 348 de esta calle. Oído el tango te imaginas que en el segundo piso hay un mirador acristalado con las ventanas abiertas y el aire mueve unas cortinas que dejan entrever a una pareja sentada en un velador….Pues no, en el 348 de esta calle lo que hay es ¡un garaje!

Corrientes, 348. 2º piso, ascensor...

Corrientes, 348. 2º piso, ascensor…

Como alusión al tango, una pequeña placa en la pared. El dueño del garaje ha tenido la gentileza de colocar un cartel llamativo y la placa para consolar a los turistas que se acercan hasta aquí esperando ver el escenario de un tango.

Sólo una placa en la pared hace referencia al tango

Sólo una placa en la pared hace referencia al tango

Decir tango es decir Buenos Aires En cualquier lugar de la ciudad puedes acudir a un espectáculo de tango, incluso en las calles hay parejas que se arrancan a bailar para deleite de los turistas por unas monedas. El tango no es siempre triste, y desde luego, no es un baile de gente mayor como muchos opinan. Quizá sea por cómo van vestidos los que bailan el tango lo que nos recuerda épocas pasadas. Es un baile sensual, lleno de pasión y sentimiento.

Show "Rojo tango" en el hotel Faena

Show “Rojo tango” en el hotel Faena

El Rojo Tango es un show increíble en el hotel Faena de Buenos Aires. Más de una hora de tango en un local ambientado en el siglo pasado, al más puro estilo cabaret. Los bailarines son espectaculares, el ambiente. Y, sobre todo, la orquesta en directo. Un show exclusivo lleno de romanticismo y nostalgia.

Un viaje en el tiempo

Un viaje en el tiempo

El espectáculo y la cena son excepcionales, y su precio también: ronda los 200 €.

La casa rosada es la sede del gobierno argentino. En la plaza frente a ella ha habido manifestaciones durante decenas de años de las madres de mayo. Se puede visitar el interior los fines de semana de manera gratuita. Más que el edificio en sí, que tampoco me pareció nada extraordinario, impresiona pensar todo lo que ocurrió entre sus paredes.

La Casa Rosada

La Casa Rosada

No sé por qué pero la sede del gobierno argentino me dejó bastante indiferente. Arquitectónicamente no me parecía sobresaliente, pero sí disfruté de la visita pensando en la cantidad de acontecimientos dramáticos y felices de los que estas paredes han sido testigo: manifestaciones, revueltas, proclamación de presidentes y, durante años, vieron pasear a las Madres de Mayo reclamando justicia al gobierno argentino.

Muy cerca de la Casa Rosada se encuentra el Café Tortoni, en el nº 825 de la avenida de Mayo, lugar que nadie se debería perder de la ciudad de Buenos Aires. Un café que data de 1858 donde se han reunido, por ejemplo, Borges o Alfonsina Storni. El local está prácticamente como cuando se inauguró, y guarda ese encanto decadente de épocas pasadas. Conserva un escenario y butacas con el aire de café antiguo donde se celebran actuaciones. No pude evitar recordar al Café Gijón de Madrid, testigo de la guerra civil española y donde era habitual ver a Lorca, Jardiel Poncela, Gerardo Diego o Camilo José Cela.

Café Tortoni

Café Tortoni

En la avenida 9 de Mayo se encuentra uno de los edificios más singulares de la capital Argentina. En realidad se trata de un chalet encima de un edificio. Sí, sí, como suena. Y para colmo, el chalet se construyó al más puro estilo normando. A finales del siglo XIX, un español natural de Valencia, Rafael Díaz, llegó a Buenos Aires para trabajar como mozo de almacén. La vida y la fortuna le sonrieron a Rafael, y tras asociarse con otros compatriotas creó Muebles Díaz, siendo uno de los pioneros en vender muebles a plazos en la capital porteña. En una época de bonanza económica para la Buenos Aires de aquella época, la construcción de viviendas por empresarios acaudalados hizo que se dispararan las ventas de muebles del empresario valenciano.

.

El capricho de un excéntrico valenciano en Buenos Aires

El capricho de un excéntrico valenciano en Buenos Aires

En el número 113 de la antigua calle Sarmiento (hoy avenida 9 de Julio) se puede ver este edificio tan singular, muy cerca del obelisco. Curiosamente, Rafael no construyó esta casa para vivir en ella, sino que le servía como lugar de descanso al que acudir para comer o dormir la siesta antes de acudir de nuevo al trabajo, que se encontraba sólo unos metros más abajo. El destino siguió sonriendo a Rafael hasta su muerte, en la década de los 60, y atesoró una gran cantidad de inmuebles en la ciudad de Buenos Aires: oficinas, viviendas, hoteles y locales comerciales.

"Por problemas económicos acepto herencias"

“Por problemas económicos acepto herencias”

Pasear por la ciudad de Buenos Aires es una delicia: de la avenida 9 de Julio a Belgrano, del barrio de la Recoleta al moderno Puerto Madero. Me han preguntado muchas veces por los argentinos, y en especial por los porteños. A pesar de su fama de estirados, mentirosos, embaucadores y prepotentes, yo conocí sólo gente amable y simpática, siempre dispuesta a echarte una mano. Incluso en otras ciudades argentinas, no he oído más que comentarios negativos sobre los habitantes de la capital, y más aún en países como Uruguay, Chile, Perú o Brasil. Realmente no deben ser muy apreciados por aquellas latitudes.

Calle Florida

Calle Florida

No hace mucho, el músico Fito Paez afirmaba que “La mitad de la ciudad de Buenos Aires da asco”, “Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos. La afirmación del músico causó un verdadero revuelo en las redes sociales, y fueron los pasionales porteños los que salieron a defender su ciudad con uñas y dientes. Adoro esa pasión, esa visceralidad, ese amor por lo suyo. Si fuera de otra manera, Buenos Aires no sería Buenos Aires.

Casa de Madrid en Buenos Aires

Casa de Madrid en Buenos Aires

Sé que hay muchos chistes acerca de “gallegos”, como nos llaman a los españoles, pero igual que los hay aquí sobre los argentinos, y bastante hirientes. No creo que haya sido sólo suerte haber coincidido con gente encantadora. Sí es cierto que aún hoy hay una espinita clavada en el corazón de los argentinos que sale a la luz cuando dices que eres de España. No es extraño si pienso en el expolio que realizaron los españoles en aquellas tierras, igual que hicieron colonos ingleses, franceses y holandeses en otras. No me siento culpable ni responsable por ello, porque ya han transcurrido más de 200 años desde que Argentina se independizó, y seguir culpando de sus problemas a acontecimientos de hace 5 siglos no denotaría más que ignorancia o irresponsabilidad.

En cualquier calle de Buenos Aires

En cualquier calle de Buenos Aires

Anuncios

2 pensamientos en “Buenos Aires: amada y odiada

  1. Cuando el músico Fito Páez dijo que Buenos Aires “le daba asco” no fue un comentario en general sino que fue a raíz de que en unas elecciones, la mayoría de los ciudadanos de la ciudad habían votado por un candidato que a Fito no le gustaba. Ya ven, qué espíritu democrático el de este muchacho!

  2. Interesante crónica de viaje. Con una observación, en cuanto se refiere al chalet construido en lo alto del edificio que fuera de “Muebles Díaz”. La crónica lo sitúa “..En el número 113 de la antigua calle Sarmiento (hoy avenida 9 de Julio) se puede ver este edificio tan singular, muy cerca del obelisco.”
    La calle Sarmiento sigue siendo la misma. Nunca fue denominada 9 de Julio ni se identifica (ni identificó) con la avenida de éste nombre, en cuya intersección con la Avda. Corrientes se encuentra emplazado el emblemático Obelisco porteño.
    Sarmiento es transversal de la Avda. 9 de Julio, haciendo esquina en el lugar donde está el edificio que fuera sede de “Muebles Díaz”.
    El acceso al chalet situado en los altos, corresponde a la puerta del número 1113 de la calle Sarmiento, vale decir, a pocos metros hacia el oeste de la Avda. 9 de Julio, entre ésta y la calle Libertad.
    Con relación al número 113, mencionado en la crónica, debe tenerse en cuenta que la altura 100-199 de la calle Sarmiento se encuentra mucho más hacia el este, casi en la sona portuaria. Precisamente, el número 151 de Sarmiento corresponde al acceso principal al Centro Cultural Kirchner (ex Correo Central), entre la Avdas. Leandro Além y Eduartdo Madero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s