De los nervios

Benarés, la ciudad a la que jamás volvería

6 comentarios

Se dice de muchos lugares que no dejan indiferente al turista. Yo creo que todos nos afectan de una manera u otra, que todos dejan su pequeña huella. Desde luego, India es más una experiencia, una prueba en la vida, que un simple viaje. No te limitas a visitar lugares de interés, sino que todo durante tu viaje: imágenes, colores, olores y sonidos son muy diferentes a los de cualquier otro lugar del mundo.

Comencé mi viaje en Nueva Delhi, y Benarés fue el último. Quizá si lo hubiera hecho al revés, habría cogido el primer avión de vuelta a España al día siguiente. Lo que vi, lo que sentí en esta ciudad india no tiene comparación a ninguna otra que haya visitado en mi vida. He visto pobreza en muchos lugares del mundo, pero en Benarés he visto la ausencia completa de dignidad del ser humano. Todo lo que cuento es subjetivo, pero yo lo he vivido, yo lo he visto, yo lo he sentido así, y así lo cuento.

Calles de Benarés

Calles de Benarés

Leyendo sobre India antes de mi viaje me sorprendía ver que había gente que era incapaz de superar la experiencia y prefería volver. No hay nada que veas en Benarés que no hayas visto o leído, o incluso que alguien te lo haya contado, pero verlo en la realidad. con una panorámica de 360 grados hace que la experiencia sea mucho más dura de lo que habías alcanzado a imaginar.

En principio pensaba coger una habitación en un hotel en la orilla del Ganges, había imaginado 1000 veces atardeceres románticos, barcas paseando por el río, etc. Al final me decidí por uno alejado del río. Un hotel al más puro estilo occidental. Fue el mayor acierto del viaje. Si hubiera tenido que ver imágenes que aún hoy no he podido olvidar, durante 24 horas, habría perdido la cabeza.

Edificios en las orillas del Ganges

Edificios en las orillas del Ganges

Benarés es un tráfico caótico de coches, motos, rickshaws y gente andando hacia todas partes. A cualquier hora del día el gentío de la ciudad te abruma. El aire cargado del polvo de las calles si asfaltar y del olor de los gases de los coches. El río Ganges es un río ancho de aguas profundas sagrado para los hindúes. Cualquiera que profese esta religión anhela ir a morir a Benarés, ser incinerado allí y que la familia tire las cenizas al río.

E Ganges a su paso por Benarés

E Ganges a su paso por Benarés

En una calle paralela al Ganges, cerca de uno de los más importantes gahts, el de Manikarnika, corren por sus calles estrechas grupos de hombres que llevan en sus hombros un cadáver. Llegan a la plaza y pesan al cadáver en una balanza romana gigante para calcular cuanta leña será necesaria para su total incineración. No existen hornos, sino que se coloca el cuerpo sobre una pira, y el cuerpo se va consumiendo por el fuego a la vista de todos. Antes de llegar al gaht, te llega un profundo olor a carne quemada, un olor del que no te desprenderás en muchos días. A la ceremonia sólo acuden los hombres, ya que las mujeres lo tienes prohibido.

Balanza donde se pesa la madera necesaria para una incineración

Balanza donde se pesa la madera necesaria para una incineración

Más abajo, en el río, unos niños juegan en la orilla. Saltan entre botellas y bolsas de plástico que hay en el agua. Al lado, varios hombres y mujeres lavándose en el río, con jabón. Más allá una mujer recogiendo agua del Ganges con un cántaro, y antes de levantarse, forma con sus manos un pequeño cuenco y bebe el agua. Dos vacas famélicas a su lado, una de ellas está orinando a menos de 2 metros de la mujer, y la orina baja deprisa los escalones hasta la orilla, a menos de un metro donde la mujer continúa bebiendo. Unos metros más allá llega una gran barcaza, repleta de gente muy mayor que desembarca directamente en los escalones. En el gaht de Manikarnika acaban de echar un cadáver al rio. La mujer sigue bebiendo, la vaca orinando y los niños jugando.

Benarés

Benarés

Varias mujeres muy mayores vestidas de blanco (el color que utilizan las viudas para el luto), pelean con unos perros en un montón de basura. No les asustan sus gruñidos. Cuando encuentran algo comestible se lo meten en la boca antes que el perro pueda arrebatárselo. Con gestos una de ellas me dice que vive en un templo que está justo detrás. Allí acuden muchas de ellas cuando ya mayores son expulsadas por los hijos de sus casas. Hace años, lo que se esperaba de una mujer que se quedara viuda era que se arrojara a la pira funeraria con el cadáver de su marido. Hoy ya no lo hacen, pero su status de viuda no les da derecho a nada. Es el hijo mayor quien pasa a ser el cabeza de familia, llegando incluso a expulsarlas de la vivienda.

Hindúes rezando en el Ganges

Hindúes rezando en el Ganges

Entro en el patio y el espectáculo es dantesco: ancianos que dormitan sobre los escalones, sobre todo mujeres. Hoy están contentas porque han venido unos dentistas de una ONG holandesa y están pasando consulta. Como mucho, les empastan alguna pieza o se la extraen, pero con poca anestesia, porque no tienen suficiente para todos. Una niña camina detrás de dos vacas y va recogiendo los excrementos. Lleva las mangas del jersey remangadas y sus manos manchadas de los excrementos casi hasta los codos. Me cuenta un chico que corre a acercarse que lo utiliza para secarlo al sol y utilizarlo como combustible.

Recogiendo los excrementos de las vacas

Recogiendo los excrementos de las vacas

Detrás de ella hay unos escalones donde un hombre afeita la cabeza a otro en señal de luto. Coge los mechones de cabello cortado y lo tira a la calle. En toda la calle hay un olor nauseabundo a orina de vaca, pero no parece importarle mucho a dos señores que están comiendo arroz con las manos de un bol, sentados a la puerta de una tienda de comestibles. De la tienda salen dos niñas con uniforme de colegio, peinadas con dos trenzas. El pelo muy brillante. Su camisa impoluta, su falda azul marino, sus medias hasta las rodillas y unos zapatos relucientes. Caminan por la calle sorteando los excrementos de las vacas para no mancharse los zapatos. Cincuenta metros más allá unas mujeres hablan y ríen en un puesto de pulseras de colores. Lucen saris llamativos y el pelo peinado hacia atrás en gruesas trenzas.

Bañándose en el Ganges, a su paso por Benarés

Bañándose en el Ganges, a su paso por Benarés

El río Ganges nace en los Himalaya, pero cuando cruza Benarés ya está completamente contaminado. A lo largo del curso del río se encuentran lugares sagrados para los hindúes, como las ciudades de Benarés y Haridwar. Los hindúes tienen la creencia que cada vez que se bañan en el río se expiará un pecado. y que arrojar las cenizas al río evitará el ciclo de las reencarnaciones. Se calcula que más de 400 millones de indios viven directamente de las aguas del río. Aguas altamente contaminadas para beber, bañarse o regar los cultivos. Vertidos fecales, plásticos, esqueletos de animales y cadáveres inundan el río. Los Aghori son una rama dentro de los adoradores de Shiva que practican el necro-canibalismo. Es decir, se comen los cadáveres que encuentras flotando en las aguas del río sagrado, lo que les da el poder de sanación, según las creencias de muchos hindúes de las zonas rurales.

Hindúes que viven en los crematorios de Benarés

Hindúes que viven en los crematorios de Benarés

Algunas mujeres bajan hasta la orilla con grandes fardos de ropa. En una barcaza, un hombre y una mujer recogen la ropa sucia. El marido la lava en el río, golpeándola una y otra vez contra los escalones del gaht. Una vez “lavada” la tienden al sol en largas cuerdas que han colocado en la barca. Es su medio de vida.

Lavandería de Benarés

Lavandería de Benarés

Me siento en los escalones, contemplo las aguas del Ganges, sus orillas repletas de basura y quiero hacer una prueba. Vacío una de las botellas de agua mineral, me acerco a la orilla y la lleno de agua del río. Coloco la botella en los escalones y saco otra botella de agua precintada que aún tengo en la mochila para hacer esta foto:

A la izquierda agua mineral, a la derecha agua del Ganges.

A la izquierda agua mineral, a la derecha agua del Ganges.

Lejos de las condiciones de vida de la mayoría de los indios como malnutrición, analfabetismo, falta de vivienda, etc , creo que el mayor mal que sufre India es su sistema de castas, sistema que subsiste a través del tiempo y divide a la población en: brahmanes, kshatriyas, basillas, sudras y chandalas. No siempre está relacionado el poder económico con las castas superiores (en teoría), aunque es muy extraño que alguien de las castas inferiores llegue a alcanzar un alto status económico. Aún hoy el sistema de castas rige los negocios y la vida social. Los matrimonios, que en su mayoría siguen siendo concertados por los padres, suelen celebrarse entre personas que pertenecen a la misma casta.

Ceremonia al atardecer en el Ganges

Ceremonia al atardecer en el Ganges

Muy por debajo de todas estas castas se encuentran los parias, los intocables, los dalit. Es curioso que en la India, a pesar de proclamar que independientemente de la casta a la que se pertenezca, existe igualdad de oportunidades, son los dalit los que realizan los trabajos más marginales, los granjeros que no poseen tierras sino que cultivan las tierras de otros, los que trabajan en los crematorios, los que barren las calles con un manojo de ramas secas. Y aún existe una casta inferior dentro de esta última casta: ser dalit, pobre y mujer. Un puzle social injusto e inexplicable para mí. Son los dalit tan impuros para el resto de la sociedad, que a veces caminando por las calles, rodean a los dalit para evitar el contacto e incluso pisar la sombra que proyectan sobre el suelo.

Dalit

Dalit

Decido salir del callejón y pasear por la orilla del río, cuando un hombre desde una pequeña barca me pregunta si quiero dar un paseo por unas pocas rupias. Va a comenzar la ceremonia en el gaht principal y tendré la oportunidad de verla desde el río. Comienza a remar hacia el gaht y los remos chocan con algo en el agua. Me explica en un inglés muy básico que nunca se incinera a mujeres embarazadas, personas con enfermedades mentales o bebés. Que quizá el remo haya golpeado un cuerpo, o quizá sea un bidón de plástico. Pienso que si el remo levanta un cadáver voy a perder el conocimiento. Creo estar viviendo una pesadilla, la película más terrorífica que haya podido ver jamás, el espectáculo más dantesco. Quiero salir de allí. Quiero teletransportarme y salir de Benarés. La situación me supera.

Lo mejor de Benarés

Lo mejor de Benarés

Sólo guardo esta imagen positiva de Benarés, la ciudad a la que jamás volvería.

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6 pensamientos en “Benarés, la ciudad a la que jamás volvería

  1. “Beauty is on the eye of the beholder”, pero no podría estar más de acuerdo contigo. Benarés supera, aunque conozcas medio mundo y la India sea tu país favorito, al que regresas una y otra vez.

    Fantásticos relatos y fantásticas fotos. Me producen un punto de envidia. Yo adoro viajar sola, pero adoro estar con mi actual pareja, y los viajes ya no son iguales. Ese punto de aventura, esa comunicación secreta con las mujeres de cualquier país, esa libertad… En fin, disfrútalo!!

  2. Yo sí volvere a Varanasi… no porque sea una ciudad romantica, sino por la belleza de ver el ciclo de tu vida ante tus propios ojos. Es errante tener una idea romantica de cualquier ciudad en La India antes de ir: hay suciedad, pobreza, ubicos perros y vacas en las calles por donde sea, vendedores y solicitadores agresivos… cuando uno supera todo eso y decide por si mismo ver la belleza mas profunda de un lugar… uno llega a disfrutar cuyo lugar mucho mas. Saludos.

    • Gracias por tu comentario Joel_aldo. Como ves Benarés produce sentimientos encontrados en quienes la visitan. Ojalá me hubiera dejado a mí esa misma sensación. No supe captar lo que vieron otros en esta ciudad. Simplemente me abrumó.

  3. Muy bonito relato…en menos de un mes estare por alli, y realmente lo que tu viste y sentiste es lo que necesito. Parece extraño? Pues cada viajero tiene sus inquietudes y este extremo que nos presentas no es mas que parte del mundo en que vivimos, estoy seguro de que tu experiencia fue fructifera…mas alla de las incomodidades psicologicas que sufriste, no es mas que un lugar en el mundo al cual decidiste acudir! Te felicito por tu narracion y espero entiendas que el tiempo dejara en ti una vision mas de lo que este planeta tiene para dar! Para mi viajar es descubrir. Espero lo siga logrando! Saludos.

    • Hola Fede
      Estoy de acuerdo contigo. Quizá yo no sea psicológicamente tan fuerte como para afrontar una realidad que todos sabemos que existe pero que cuando lo ves en televisión parece muy lejano e irreal. Seguro que disfrutarás de una ciudad como Benarés. Entiendo perfectamente que lo que yo viví es lo que buscas tú y seguramente aquella experiencia ha sido fructífera para mí. Lo cierto es que cuando regresé de allí valoré cosas que antes no lo hacía.
      Un saludo

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