De los nervios

Toronto, una ciudad sin alma

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Si tuviera que elegir algo que me gustó de Toronto me encontraría en un gran dilema. No hay nada memorable que me haya transmitido la ciudad. Es la más grande de las ciudades canadienses, y seguramente en el proceso ha perdido pate de su encanto, o todo. Una gran urbe llena de rascacielos compitiendo a ver cuál toca el cielo antes, y las calles abarrotadas de gente a primera hora de la mañana y última hora de la tarde, cuando la gente va y viene de trabajar. Fuera del horario laboral, la ciudad se queda muerta, completamente muerta.

Skyline de Toronto

Skyline de Toronto

A pesar de ser una gran urbe, con una carretera de 14 carriles para llegar a ella, colosales edificios y anchas avenidas, te preguntas dónde estará el encanto de la ciudad. Otras grandes ciudades como Nueva York, Sidney o incluso Shanghái tienen más atractivo que la insulsa Toronto. La ciudad está en obras continuas, levantando grandes rascacielos que, supongo, ocupan hoy el espacio que ocupaban edificios de otra época y que no han podido salvarse debido a la especulación.

Casi tantas grúas como en Dubai

Casi tantas grúas como en Dubai

Dicen que en Dubai se encuentran el 25% de las grúas del mundo, ciudad que se está construyendo a pasos de gigante. No sé que porcentaje de grúas habrá en Toronto, pero muy alto seguro. Mires donde mires se están levantando rascacielos.  Quizá algún día se pareció, aunque fuera ligeramente a Nueva York, pero hoy no es más que un parque empresarial inmenso sin ningún encanto. De épocas mejores se salvó el Edificio Gooderham, en el nº 49 de la calle Wellington, edificio que me recuerda a muchos de los que hay en Nueva York: ladrillo rojo, pocas alturas, escaleras de incendio de hierro, etc.

Edificio Gooderham

Edificio Gooderham

Fue construido en 1892  por  el arquitecto David Roberts, Jr. para el dueño de las destilerías  Gooderham. George Gooderham podia ver desde su ventana la destilería y el Banco de Toronto, ambas de su propiedad. Incluso hizo construir un túnel que le llevaba directamente hasta el banco.

El edificio Gooderham es anterior al Flatiron de Nueva York

El edificio Gooderham es anterior al Flatiron de Nueva York

El edificio nos recuerda al Flatiron de Nueva York, y seguramente su arquitecto Daniel Burnham diseñó 5 años más tarde el famoso edificio de la calle 22, conocido por su forma de plancha.

Como casi todos los turistas que viajan a Toronto, cometí el error de subir a la CN Tower, una torre como cualquier otra del mundo, con la diferencia que las vistas que ofrece no son en absoluto atractivas. Se sube en un ascensor exterior acristalado que hace que se taponen los oídos, para llegar a una plataforma donde puedes ver la ciudad desde arriba, tan insulsa como a ras de suelo. Lamento los 32 CAD que me dejé subiendo a la torre.

CN Tower

CN Tower

Vistas desde la CN Tower

Vistas desde la CN Tower

Rascacielos de Toronto

Rascacielos de Toronto

Los inmigrantes chinos, muy abundantes en la ciudad, fueron ocupando viviendas de calles adyacentes hasta formar lo que hoy es conocido como Chinatown. Los edificios son en su mayoría del siglo pasado, y a pesar de que los negocios chinos ocupan las plantas bajas, el barrio tiene encanto.

Chinatown en Toronto

Chinatown en Toronto

Se puede realizar un paseo en ferry hasta la isla central del lago Ontario, cuyo interés vuelve a ser 0, a excepción de encontrarse allí las únicas playas de nudistas de la zona.

Playas de la Isla en el lago Ontario

Playas de la Isla en el lago Ontario

Definitivamente, si no fuera por el edificio Gooderham o que me dediqué a buscar al fantasma del hotel Royal Fairmont York , mi visita a Toronto no habría merecido la pena. Antes de llegar había leído algunos blogs sobre la ciudad, y me sorprendió que en alguno de ellos destacan el aeropuerto internacional Pearsons. Cuando de alguna ciudad se destaca como atractivo un aeropuerto…malo. Si a esto le unimos que Canadá en general, y Toronto en particular, son excesivamente caros, hacen que Toronto sea una de las ciudades a las que jamás volveré.

Cada 15 minutos de parking 5,25 dólares canadienses (4 €)

Finalmente, me gustaría decir que lo mejor de Toronto es lo que está fuera de Toronto. A sólo unos kilómetros de la ciudad, a orillas del lago Ontario hay pequeños pueblos encantadores, que te harán olvidar el mal sabor de boca que deja Toronto.

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