De los nervios

Nada que envidiar: Corea del Norte

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Hace varios años comencé a leer sobre la hermética Corea del Norte. Separada de su 50% de territorio desde 1953, técnicamente son hoy 2 países independientes que en la actualidad continúan en guerra. El armisticio que se firmó en 1953 no ha dado por finalizada aún la guerra ni ha dado lugar a la firma de la paz. Los que un día fueron hermanos, hoy se encuentran separados por el paralelo 38, división geográfica decretada por la ONU que no solamente dividió un país en 2, sino también familias, que quedaron diseminadas y rotas por decreto.

Corea del Norte es uno de los países más herméticos de la tierra. Todo lo que sabemos sobre este país asiático es gracias a los desertores que lograron alcanzar tierras tailandesas, chinas o surcoreanas; por los corresponsales que han viajado al país y con cuentagotas han escrito sobre la situación del país y su población; y de los turistas, a los que llevan en un desquiciante tour a conocer solamente los lugares que el gobierno norcoreano quiere mostrar. Todo está preparado, estudiado y medido para que los ciudadanos no puedan interactuar con los extranjeros.

Estatuas de Kim Yon Il y Kim Il Sun en Pyongang

Estatuas de Kim Yon Il y Kim Il Sun en Pyongang

¿Quién quiere viajar a Corea del Norte?. Por increíble que parezca sí hay gente que quiere hacerlo. Seguramente a su regreso, cuenten en su oficina que han estado en Corea del Norte, sorprendan a sus amigos con narraciones terroríficas,  lo que automáticamente les concederá el título de los más chulos, los más interesantes, los más envidiados. Unos se conforman con ir al Caribe o visitar las pirámides de Egipto, pero otros no, se creen lo más de lo más viajando a un país donde nadie lo hace. Se creen especiales, únicos.

Durante mis viajes he visto pobreza, pobreza extrema, pero incluso en los países con peores condiciones he visto gente feliz, gente que ha sabido superar la desgracia y encuentran entre la inmundicia un rayo de esperanza y felicidad. No creo que ocurra lo mismo en Corea del Norte. ¿Para qué ir a un país donde sabes a priori sobre la desgracia y falta de libertad de sus habitantes?.

Corea del Norte es una dictadura comunista llevada hasta sus ultimas consecuencias. Aparte de su comunismo extremo, es un sistema hereditario, donde desde Kim Il Sung, su hijo Kim Yong Il, y ahora su nieto Kim Yon Un, han manipulado, torturado y oprimido a los norcoreanos. En las casas norcoreanas es obligatorio tener en un sitio preferente las fotos de Kim Il Sung y de Kim Yong Il, y supongo que ahora también la del nieto. Cada mañana deben limpiar el polvo de las fotos, e incluso hay una sección policial que se dedica a revisar casa por casa si las imágenes se encuentran en buen estado y exentas de polvo. ¿Puede haber algo más enfermizo?. Tener las fotos en mal estado supone duras sanciones. Tampoco puedes ponerte de espaldas a ninguna de las imágenes, ni pasar delante de las miles de estatuas que hay en todo el país sin hacer una reverencia.

Cuando Kim Il Sung murió, toda la población norcoreana (toda) estaba obligada a presentar sus respetos ante la estatua del gran líder. En cualquier pueblo o ciudad. Acudían con sus hijos y lloraban de una manera escandalosa y teatral ante la imagen del gran líder. Incluso pegaban o pellizcaban a sus hijos cuando a estos no les salía una lágrima. Hombres, mujeres y niños lloraban, se arañaban la cara y se retorcían en el suelo por el dolor que les causaba una pérdida tan grande.

Pero llegó su hijo, Kim Il Sung, y la vida continuó para los pobres norcoreanos. Durante los 90 sufrieron una gran hambruna, que durante años obligó a los norcoreanos a comer raíces de plantas, animales que hasta entonces jamás habían comido e incluso, a comerse unos a otros. Está documentado que incluso algunos llegaron a comerse a sus hijos de corta edad.

Celles vacías en Pyongang

Celles vacías en Pyongang

Existe un sistema de castas, al más puro estilo indio, donde en la base de la pirámide se encuentra la mayoría de su población, y en la parte superior los miembros del partido y sus altos cargos. Ser por ejemplo descendiente de chinos es motivo más que suficiente para ser tachado de “sangre podrida“, como los califican ellos.

Los niños acuden a la escuela, donde son adoctrinados desde su más tierna infancia en historia y política. Donde se les inculca un amor exagerado hacia el gran líder. Amor que no se puede cuestionar. En una clase cualquiera de niños norcoreanos, se puede plantear el siguiente problema de matemáticas: 2 soldados norcoreanos luchan con 10 soldados americanos y 3 japoneses; los soldados norcoreanos matan a todos los americanos y japoneses, ¿cuántos soldados había?, ¿cuántos han quedado?.

En las escuelas norcoreanas se puede escuchar esta canción:

“Nuestro líder, no tenemos nada que envidiar al mundo.

Nuestra casa está protegida por el Partido

Somos todos hermanos y hermanas

Incluso si un mar de fuego se acerca a nosotros, los dulces niños

no tenemos nada que temer.

Nuestro padre está aquí.

No tenemos nada que envidiar

¿Imaginas vivir en un país donde la gente debe cortarse el pelo según una tabla de cortes y peinados especiales?, ¿Imaginas vestir de una manera oficial con ropa y calzado de mala calidad porque es el dictado comunista?, ¿Imaginas no haber escuchado en tu vida una canción como “Imagine”?, ¿Imaginas vivir en un barrio donde existe un delegado del partido cuya misión es denunciar cualquier comportamiento o pensamiento contrario al partido?, ¿Imaginas vivir en un país donde estén prohibidas las muestras de afecto en público?, ¿Imaginas vivir en un país donde tras un divorcio el marido, por ley, se queda con la vivienda y la custodia de los hijos?, ¿Puedes llegar siquiera a imaginar cómo es vivir en un país como Corea del Norte?

Cortes de pelo oficiales para mujeres

Cortes de pelo oficiales para mujeres

Odiar a Estados Unidos, a Japón, y a casi todo lo del exterior no es una opción, es una norma. Y se cuidan mucho de, día a día, desde sus primeros años de vida, de que los niños de Corea del Norte odien a Estados Unidos, culpables de todos sus males. Pertenecer a la élite del partido asegura una buena educación, y al acceso a las mejores universidades. De su base social, sólo los brillantes podrán acceder a estudios superiores. E incluso ser tan afortunado como para ser elegido para estudiar en la universidad, no les garantiza estudiar lo que realmente les gusta, sino lo que el partido considere más provechoso y útil para el país.

Carecen de todo tipo de información exterior. Las radios se venden con unas emisoras preestablecidas que no se pueden cambiar, e intentar manipular un receptor puede traer consigo el encarcelamiento del propietario. Igual ocurre con la televisión, donde sólo existe un canal que durante horas y horas solamente transmite programas sobre el gran líder. Allá donde vaya el gran líder le acompaña una cámara de televisión, que graba cualquier actividad de este, y que luego emiten una y otra vez por televisión. Una auténtica pesadilla. Los que viven cerca de la frontera con Corea del Sur manipulan sus receptores para ver la televisión surcoreana, y les lleva mucho tiempo aceptar que sus vecinos del sur son un país próspero donde la gente vive libertad, algo muy lejano a lo que un intenso lavado de cerebro les ha enseñado durante años.

Prohibido internet, incluso para los turistas

Prohibido internet, incluso para los turistas

No puedo imaginar qué nivel de desesperación puede llevar a un norcoreano a desertar de su país, o siquiera a intentarlo, dejando atrás a hermanos, padres e incluso hijos. Y más sabiendo que tras su huida, sus familiares serán confinados en un campo de trabajo, pecado que no será perdonado hasta que pasen 3 generaciones. Los desertores que son detenidos y devueltos a Corea del Norte son enviados automáticamente a estos campos de trabajo, eufemismo de un auténtico gulag, donde se les obliga a trabajar hasta la extenuación, donde apenas son alimentados, y donde morir es casi más una ventaja que un castigo. Podemos pensar entonces que los que huyen son egoístas porque no les importa lo que les ocurra a sus familiares. Pero también quizá podemos darle la vuelta a esta cuestión y preguntarnos qué tipo de vida tan espantosa llevan en su país para llegar a hacer lo que hacen. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlos?.

Los desertores que llegan a Corea del Sur, son aceptados porque así lo contempla la ley, pero han de pasar un mes en un centro donde les enseñan lo más básico de una vida moderna y estable. A algunos les lleva años asimilar el tipo de vida surcoreano, adaptarse a la modernidad, a moverse con libertad, a decidir por ellos mismos, a comer todos los días, a abrir un grifo y que corra el agua, a apretar un interruptor y que haya luz, a vivir sin ser vigilados constantemente. a vivir en libertad.

He visto con asombro muchos documentales sobre Corea del Norte, vídeos que han hecho los que allí han viajado, y entonces entiendo menos su deseo de viajar allí. Todo lo que nos muestran son ciudades de arquitectura soviética sin ningún encanto, carreteras desiertas, niños descalzos rebuscando entre basura o por el contrario, puestas en escena estudiadas e irreales en las que muestran viviendas norcoreanas donde sus inquilinos tienen la despensa llena y muestran en una mesa en el salón una ingente cantidad de comida. Es patética ver la imagen de una mesa en una casa norcoreana con frutas que los norcoreanos apenas conocen y con un calamar colgando de una fuente alta.

Por todos estos motivos, ¿Quién quiere viajar a Corea del Norte?. Para mí, sólo viajarán los que están mentalmente enfermos y disfrutan viendo en directo el sufrimiento ajeno, el circo humano, la representación teatral más grotesca que alguien pueda imaginar. La familia Kim ha superado en infinita maldad a Stalin, a Pol Pot, a cualquiera que haya ideado un sistema tan indigno y cruel.

Puedes ver en YouTube vídeos de los que han viajado a Corea del norte, pero con que veas uno es suficiente, porque todos muestran lo mismo: las estatuas de los líderes, un viaje en metro, la visita a una casa norcoreana, un hotel fantasma donde los turistas son vigilados y del que no pueden salir, un museo donde muestran todos los regalos (la mayoría muy horteras) que han hecho personalidades extranjeras a los grandes líderes, puestas en escena de festivales en los que más de 100.000 norcoreanos bailan con paso marcial moviendo cartulinas de colores para homenajear a sus líderes, una biblioteca donde se pueden leer los más de 18.000 libros que escribió el gran líder , o una representación teatral de niños de muy corta edad tocando el acordeón, la guitarra, el piano, bailando o haciendo acrobacias con una perfección y maestría impropias de su edad. Imágenes todas ellas perversas. No hay lugar para la improvisación. Entonces, si los viajes a Corea del Norte son siempre iguales, visitando lugares que carecen de encanto, ¿Qué busca alguien que viaje a Corea del Norte?. Pues aparte de querer se admirado por familiares y amigos a la vuelta de su viaje, ver en primera persona la desgracia humana más absoluta. ¿Imaginas un viaje a Guantánamo para ver cómo sufren allí los presos?. ¿Imaginas haber viajado en los años 40 para ver los campos de exterminio nazis?. ¿Imaginas haber viajado a Camboya para ver los institutos en la época en que Pol Pot los utilizaba para torturar y matar a los que no pensaban como él?. ¿Imaginas un viaje con menos sentido?. ¿Imaginas un viaje más inhumano?

La zona "desmilitarizada" es en realidad la zona más militarizada del mundo

La zona “desmilitarizada” es en realidad la zona más militarizada del mundo

El Ministerio de la Verdad, el Ministerio del Amor o el Ministerio de la abundancia de la obra de Orwell en 1984 describían casi como si de una profecía se tratara la futura Corea del Norte, donde el Gran Hermano  es encarnado por cualquiera de los miembros de la familia Kim.

Lo peor de Corea del Norte es que todo lo que ocurre es verdad. ¿Qué pasará mañana cuando este régimen acabe y los norcoreanos descubran cómo han sido manipulados y engañados por la familia Kim?. Este régimen estalinista hereditario ha realizado las mayores tropelías con sus hermanos, los norcoreanos. Antes y durante la época de la gran hambruna, grandes cantidades de dinero eran destinadas a la creación de monumentos, torres y estatuas en honor de los líderes. Un exceso de mano de obra, un excesivo presupuesto y un excesivo narcisismo por parte de la familia Kim. Intentaron cambiar el calendario haciendo coincidir el año 0 con el nacimiento del gran líder, y a lo largo de toda la geografía norcoreana se tallaron rocas y cumbres con las iniciales del primero de la saga de los Kim. Letras de más de 12 metros esculpidas en la montaña y pintadas de rojo, marcas que jamás podrán ser borradas. A todos los ciudadanos se les entregó un pin con la cara del gran líder que debían lucir en sus ropas. En el lado izquierdo, sobre el corazón. No llevar la insignia o llevarla en el lugar incorrecto era motivo suficiente para sufrir duros castigos. Las insignias se producían en una fábrica estatal creada para tal evento, y no se podían comprar o vender, por lo que perderla suponía más de un dolor de cabeza para su propietario. Existían diferentes insignias: cuadradas, redondas, e incluso algunas con las figuras de Kim Il Sun y Kim Yon Il juntos delante de una gran bandera roja. Sólo los más privilegiados podían lucir esta última, por lo que en la calle era muy fácil diferenciar el rango de cada uno según el modelo de insignia que luciera.

Cuando Kim Il Sun visitó Tailandia fue obsequiado con unas orquídeas que los tailandeses habían cultivado especialmente para conmemorar la visita. Los altos mandos norcoreanos decidieron adoptar la flor como símbolo del Gran Líder, y la llamaron “kimilsunia”. Como Corea del Norte no es el lugar adecuado para el cultivo de estas flores, se creó un invernadero de 1.500 metros cuadrados para cultivar la flor. Esta es la flor que siempre se utiliza en los actos conmemorativos del nacimiento del Gran Líder. Incluso en los años de la hambruna, alrededor de 1995, muchos otros invernaderos fueron construidos por todo Corea del Norte. Más tarde, los botánicos también crearon la “kimjonilia”, y supongo que a no mucho tardar se creará la “kimjounia”. Narcisismo llevado al extremo.

Incluso se compuso una canción en honor a esta flor:

Las flores rojas que florecen en toda nuestra tierra

son como nuestros corazones: están llenas de amor por nuestro líder

Nuestros corazones miman los capullos de la kimjonilia

Oh, la flor de nuestra lealtad

Si te interesa el tema, hay varios libros muy interesantes sobre Corea del Norte, imprescindibles si piensas viajar allí y elegir si es eso lo que quieres ver:

  • Nothing to envy (Nada que envidiar). Bárbara Demick. Corresponsal en Corea durante 8 años, recoge en este libro la vida de 6 desertores norcoreanos.
  • North of the DMZ: Essays on daily life in North Korea. Andrei Lankov
  • Escape from camp !4. Blaine Hairden. La vida de un norcoreano que nació y vivió su infancia en un campo de trabajos forzados, el campo 14. Escalofriante.
  • The real North Korea. Andrei Lankov
  • The impossible state. Victoria Cha
  • Escape from North Korea. Melanie Kirkpatrick

Quizá después de leer alguno de ellos te plantees, como yo, que no deseas ser el más popular de la oficina o el más interesante del grupo de amigos por haber viajado a Corea del Norte. Yo no necesito hacerlo. ¿Y tú?

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