De los nervios

Islas Maldivas: el sitio más aburrido del planeta (I)

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Seguramente alguien desee matarme con sólo leer el título de esta entrada. Cuando llegas a Maldivas y consigues cerrar la boca tras ver esas playas infinitas de arena blanca y esas aguas de un intenso color turquesa, esas islas de vegetación frondosa y palmeras en posiciones imposibles, no hay más. Realmente no hay más…

Islas Maldivas

Islas Maldivas

Una vez vi en televisión un programa homenaje a Adolfo Marsillach. Marsillach era director de teatro, y durante la entrevistas contaba su pasión por viajar, pasión que comparto. Lo que me llamó la atención y que jamás había oído de nadie más, es que cuando llegaba al destino final de su viaje, al más lejano, aún deseaba llegar más lejos. Ese deseo por conocer e ir más allá aún es un sentimiento que me ha acompañado durante toda mi vida, y también durante mis viajes. Quizá fuera este deseo de viaje interminable, de avanzar un poco más, de saber qué hay después sea lo que ha hecho que no me gustaran las Islas Maldivas.

 

Algunas de las islas Maldivas desde el aire

Algunas de las islas Maldivas desde el aire

Las islas Maldivas están formadas por 1.190 islas e islotes de todos los tamaños. Entre las más grandes se encuentran Malé (la capital, donde vive casi el 60% de la población maldiva), Maafushi, Hulhumale y todas aquellas islas donde viven los locales. Las islas-resort a las que acudimos los turistas como locas son islas muy pequeñas ocupadas casi por completo por resorts. Quizá sea este pequeño espacio y poder recorrer una isla completamente en una hora lo que me produjera la sensación de estar encarcelada, limitada por todos lados por el mar. Recordaba las palabras de Marsillach y pensaba que no podía ir más allá, que estaba encerrada.

Playas de Maldivas

Playas de Maldivas

 

Vídeo grabado durante mi viaje a las Islas Maldivas

Durante el vuelo de Colombo a Malé tuvimos el gran “susto” del viaje, momento que me pareció muy divertido. Se pusieron en marcha los vaporizadores del avión. Debido al intenso calor de Maldivas, la compañía Srilankan Airlines ha decidido utilizar el vapor de agua en lugar del aire acondicionado para refrescar a sus pasajeros. Igual que se hace en muchas terrazas de bares y restaurantes donde se padece un calor intenso. Me habían tocado como acompañantes una pareja de catalanes bastante maleducados. Ya durante el embarque intentaron colarse cuando llamaron a familias con niños para que embarcaran en primer lugar. Se quejaron de la comida, porque era picante y dieron más trabajo a la tripulación que el resto del pasaje juntos. En un vuelo de poco más de una hora fueron 3 o 4 veces al baño (yo iba sentada al lado del pasillo), y nunca lo hicieron al mismo tiempo. Llamaron 3 o 4 veces a la azafata, y en cuanto el avión tomó tierra en Malé ya tenía la cara de él pegada a la mía, mochila en mano casi empujándome para que me levantara del asiento. Yo ya había visto el uso de vapor de agua en algunos vuelos por Indonesia y Malasia, y al ver a las azafatas tranquilas sabía que no era humo. Cuando los vaporizadores comenzaron a funcionar él empezó a apretar el botón para llamar a la azafata de manera compulsiva. Estaba muy nervioso pensando que el avión estaba en llamas. Ya durante el despegue, ella le había cogido la mano y él, saltándose todas las normas había bajado la mesa abatible para apoyar su cabeza. Me parecieron una pareja de impresentables, y por eso no les di explicación ninguna, me mantuve en silencio durante todo el vuelo. Yo mientras hacía fotos, y él comentaba con ella que yo debía estar loca por dedicarme a hacer fotos en esos críticos momentos. La verdad es que me reí bastante. Y sí, iré al infierno por ser increíblemente mala…

"Susto" durante el vuelo Colombo-Malé

“Susto” durante el vuelo Colombo-Malé

De las 2 veces que he estado en Malé, esta vez supuso perder menos tiempo en los trámites de inmigración, ya que el avión era mucho más pequeño y no se colapsó la sala de turistas pasaporte en mano. Los trámites son sencillos, te hacen alguna pregunta sobre dónde te vas a alojar, estampan el sello y pasas. Si llegas a Malé en un avión grande procura darte prisa en llegar al control de pasaportes, porque puede llevarte casi una hora. Tras recoger el equipaje, y antes de salir, hay un pequeño banco a la izquierda, justo antes de la puerta, donde realicé el mejor cambio en Maldivas. Incluso te da un impreso en el que se comprometen a volver a cambiarte el dinero que te sobre por euros o dólares. Tienes que conservar el comprobante del cambio únicamente.

Exterior del aeropuerto de Malé

Exterior del aeropuerto de Malé

Nada más salir te encuentras los mostradores de todos los resorts. Si tienes algún problema o duda te recomiendo que te acerques al mostrador de información, increíblemente amables y serviciales. No dudan en llamar un taxi, llamar a tu resort para consultar cualquier duda, etc. Si quieres acercarte a Malé porque permanecerás una noche de tránsito en la ciudad o porque tienes muchas horas entre vuelo y vuelo, puedes hacerlo en un ferry local. Se trata de grandes barcazas de madera que cubren el trayecto hasta la capital en unos 10 minutos (1€). No merece la pena acercarse a Malé en un barco rápido, mucho más caro. Sales del aeropuerto, y justo en frente hay una pequeña caseta donde abonas el billete (debes haber cambiado dinero previamente) y te subes al ferry. Ellos se encargan de subir tu equipaje.

Ferry del aeropuerto a Malé

Ferry del aeropuerto a Malé

Malé es una de las ciudades más feas que he visto en mi vida. No tiene absolutamente nada interesante que ofrecer al turista, nada. Una isla, la mayor de Maldivas urbanizada hasta su último centímetro, con un tráfico caótico de coches y motos. Si necesitas pasar la noche cerca del aeropuerto te recomiendo que lo hagas en Hulhumale, una pequeña isla unida a la del aeropuerto por una lengua de tierra. Ambas islas son artificiales (¡y yo que pensaba que Dubai era la pionera en crear islas de la nada!). Hulhumale se creó hace 20 años para descongestionar la capital (aunque no lo han conseguido). Una pequeñísima ciudad igual de fea que Malé y sin ningún atractivo, pero antes de llegar al centro de la ciudad, y a lo largo de sus increíbles playas hay hoteles donde pasar la noche en una habitación con vistas al mar y no viendo la tapia de en frente en la caótica Malé. Puedes llegar a Hulhumale por 0,80 € en autobús, o contactar con tu hotel para que vayan a recogerte. Si volviera a Maldivas, algo que dudo que haga, no dudaría en alojarme en Hulhumale antes que en Malé.

Hulhumale

Hulhumale

En Maldivas me alojé en 2 tipos de islas completamente diferentes: en Filahohi (una isla-resort), y en Maafushi, una isla habitada por locales. Sin duda me quedo con la segunda. Cuando viajo me gusta mezclarme con los locales, ver cómo viven, pasear por sus calles. Los resorts me parecen demasiado artificiales, donde el único contacto que tienes es con otros turistas o con el personal del hotel, maldivo, pero maleado completamente por el contacto con el turista. Por eso dedicaré un apartado para cada isla, un concepto diferente de visitar las Maldivas.

 

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