De los nervios

¡No quiero sentarme a tu lado!

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Leo con incredulidad en el New York Times la noticia de un judío ortodoxo que se negó a volar sentado al lado de una mujer. Francesca Hogi, de 40 años, se encontraba sentada cómodamente en su asiento de pasillo de una fila de 2 asientos cuando un pasajero judío al que habían asignado el asiento de la ventanilla llegó a sentarse y al ver que había una mujer en el asiento contiguo rechazó hacerlo. Según este pasajero, su religión le impedía sentarse al lado de una mujer que no fuera su esposa. 

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La buena de Francesca, accedió a cambiar su asiento durante el vuelo de Nueva York a Londres para complacer al pasajero judío.

Laura Heywood, de 42 años , tuvo una experiencia similar mientras viajaba de San Diego a Londres vía Nueva York. Laura se encontraba en el asiento del medio de una fila de 3 asientos, mientras que su marido ocupaba el asiento del pasillo cuando el pasajero al que habían asignado el asiento de la ventanilla pidió a la pareja que intercambiaran entre ellos los asientos para no sentarse al lado de la mujer. La señora Heywood, ofendida por la petición sexista rehusó cambiarse.

“No fui maleducada, pero encontré la petición sexista y me negué y fui directa” afirmó.

Según el artículo, sobre todo en los trayectos entre Estados Unidos e Israel, se están produciendo situaciones parecidas protagonizadas por judíos ultra-ortodoxos. Muchos de estos vuelos han sufrido retrasos debido a este problema. Hasta tal punto ha llegado la polémica, que una revista judía ha “sugerido” a las compañías aéreas que doten a sus pasajeros judíos de chalecos muy kosher que protejan sus cuerpos de las mujeres., solicitando a los judíos que firmen online dicha iniciativa.  Según el vídeo, que da hasta risa, el judío en cuestión, al percatarse que hay una mujer en el asiento contiguo se coloca una especie de chubasquero-burbuja para evitar siquiera rozar a la impura mujer que como muchas otras tienen la maldita costumbre de viajar.

De momento, este proyecto se solicita únicamente para los vuelos de la compañía ELAL, compañía bandera de Israel que tiene como lema: “Viaje directo y seguro a Israel” porque entienden que sólo con poner los pies en uno de sus aviones ya se encuentran en territorio israelí.

Algunos pasajeros testigos de estos hechos se han sentido únicamente sorprendidos o confundidos, pero en muchas ocasiones ha derivado en discusiones y problemas para el resto de pasajeros, la tripulación y las compañías aéreas. No hay que olvidar que los judíos son la base de un importante lobby americano con un gran poder económico, por lo que son tenidos muy en cuenta, sobre todo en períodos electorales, y sus peticiones, por peregrinas que sean, suelen ser respetadas por el gobierno americano.

Laura Heywood con su marido

Laura Heywood con su marido

Cada día las medidas de seguridad cuando tomamos un avión se vuelven más tediosas y nos roban una gran cantidad de tiempo. Ya no basta con estar 3 horas antes en el aeropuerto, pasar controles de seguridad exhaustivos y lentos, superar ese miedo (en mayor o menos grado) que nos produce pensar si el avión habrá pasado todas las inspecciones o incluso, si el piloto se encuentra mentalmente sano y no va a estrellar la nave contra cualquier montaña que se encuentre en el camino; ahora también tendremos que preocuparnos por si el destino quiere colocarnos a un compañero de viaje ultra-ortodoxo que se niegue a volar a nuestro lado y nos solicite que nos cambiemos de asiento, aunque hayamos reservado ese asiento en concreto meses antes.

Personalmente veo soluciones muy claras y efectivas:

  • Que los judíos ultra-ortodoxos compren no sólo un asiento, sino todos los de alrededor para evitar que nosotras, las mujeres, pecadoras e impuras según su religión, rocen siquiera su sagrado cuerpo.
  • Que no viajen en avión para evitar así el problema. Eso sí, tampoco creo que puedan viajar en barco, metro, tren, submarino o globo.

Casi lo mejor del artículo son los 3.000 comentarios que ha provocado la noticia, algunos de ellos bastante divertidos en los que muchas americanas cuentan cómo se negaron a cambiarse de asiento y las situaciones que se produjeron.

Respeto todas las religiones mientras su práctica no afecte a los demás, ya que de ser así considero que cualquier persona de una religión determinada debe evitar todo aquéllo que su religión prohíbe que afecte a terceros con distintas creencias. Me parece también muy curiosa la idea judía de la “impureza” de la mujer durante la niddah (la separación del marido y la mujer durante el período menstrual) pero respetable, ya que sólo les afecta a ellos. Pero me temo que si este proyecto toma fuerza, aparte de visados, pasaportes, etc. las mujeres también tendremos que confirmar si tenemos el período durante las fechas del vuelo. Es curioso también que según el Génesis 34:14 diga: ‘Yo soy tu Dios’, y frente a eso ‘No matarás’ pero los judíos se lo pasen literalmente por el forro.

Particularmente jamás me ha ocurrido nada parecido, pero en caso de suceder algún día, tengo claro que el judío en cuestión o se baja del avión, o me paga la diferencia para que vuele en primera clase o se aguanta. pero esta que escribe NO SE MUEVE de su asiento.

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