De los nervios

Parque Chobe (Botswana)

Ya había estado de safari varias veces: en el parque Kruger y la reserva de Limpopo en Sudáfrica, y en el lower Zambezi de Zambia. Éste era el cuarto safari de mi vida. Los safaris son todos más o menos iguales, sólo depende de dónde lo hagas y el entorno lo que marcará en ellos la diferencia. De todos ellos, los que más disfruté fueron los del parque Chobe y los del delta del Okavango en Botswana y los que realicé en Zambia. Quizá uno de los más famosos sea el Kruger, pero desconozco el motivo, ya que a mí (seguramente estoy equivocada), me pareció que su fama no está justificada. Empiezo diciendo que soy absolutamente ignorante en lo que a zoología se refiere, y fuera de los animales más comúnmente conocidos, soy incapaz de poner nombre a muchos de ellos. He compartido safaris con auténticos expertos, adictos a la naturaleza y los safaris, y por culpa de mi ignorancia dejaba que ellos hablaran sobre lo que veían y yo me quedaba callada.

Paseo en barca por el parque Chobe

Vistas sobre el río Chobe

Algunas zonas de Botswana están infectadas de fiebre amarilla, así que debes consultar con el Centro de Vacunación Internacional si necesitas o no ponerte la vacuna. No hace falta visado para ciudadanos españoles. Sólo pasaporte con 6 meses de validez y suficientes hojas en blanco en las que estampar los sellos de entrada y salida. Existen bastantes establecimientos donde alojarte en la zona de Kasane de precios variados. Si puedes darte un lujo, te recomiendo el Sanctuary Chobe Chilwero, situado en una colina y con unas vistas impresionantes sobre el río Chobe. Cuenta con pequeños bungalows con todas las comodidades, y las instalaciones del hotel son estupendas. Existe una alambrada electrificada que recorre todo el perímetro del hotel, para evitar que los animales se acerquen. Sobre todo, temen el ataque de los rinocerontes.

El parque Chobe discurre a orillas del río del mismo nombre. La visita se realiza primero en barca por el río y luego por tierra, recorriendo sus orillas en jeep. Las barcas pequeñas están recubiertas de acero como refuerzo ante la posible embestida de los hipopótamos. Yo hice el recorrido en una barca pequeña, aunque existen otras de 2 pisos.

Control de entrada en el parque Chobe

Control de entrada en el parque Chobe

El parque Chobe tiene una de las más importantes poblaciones de elefantes de África. Se calcula que actualmente cuenta con más de 125.000. Los elefantes recorren más de 200 km durante su migración anual, y la mayor concentración de ellos puede verse durante la estación seca.

El guía del safari me concedió el dudoso honor de sentarme en el asiento del copiloto para observar mejor los animales. Ya he comentado en otras entradas que al viajar sola provoco un sentimiento de compasión (“¡pobrecilla, no tiene con quién viajar!” es lo que pensarán) que hace que cualquiera intente protegerme o considere que merezco una atención o trato especiales.

De copiloto durante el safari en jeep

De copiloto durante el safari en jeep

No tengo que decir que iba absolutamente muerta de miedo. El guía había abatido el cristal delantero del jeep, y sentía que el hecho de no tener entre los animales y yo ni siquiera un cristal, me hacía mucho más vulnerable (como si un cristal en caso de ataque fuera suficiente defensa). Yo miraba en el suelo del jeep, por los asientos, en la parte trasera si llevaba algún tipo de arma o rifle, pero no lo vi. La experiencia del conductor hizo que me preguntara varias veces si tenía miedo. Ni siquiera me salían las palabras para contestarle que sí.

Pelea de elefantes parque Chobe

Pelea de elefantes parque Chobe

Y fue entonces cuando dos de los elefantes comenzaron a pelear. Estábamos todos petrificados en el jeep, aunque el conductor estaba tan tranquilo. Él aseguraba que estaban jugando. Yo no entiendo nada de animales, y menos de elefantes, pero sus movimientos, los sonidos que producían y cómo batían sus trompas no me parecía ningún juego. Lo peor es que no podía salir corriendo, así que me mantuve petrificada en mi asiento.

De repente el conductor se giró lentamente y susurrando me dijo que no me moviera. Desde el interior de la selva salía un sonido monstruoso de un elefante acercándose, y pasos a una velocidad considerable. Me siguió susurrando que se trataba de una hembra, seguramente la madre de uno de ellos, y seguramente la matriarca de la manada. Avisaba con gestos de las manos a todos que no nos moviéramos, que no habláramos. Me pareció que no transcurría el tiempo mientras el elefante movía la trompa y parecía que me miraba a mí. El conductor seguía tranquilo, aseguraba que el sonido que emitía el animal era sólo un aviso, y que no “creía” que fuera a atacar. La verdad que el comentario no me tranquilizó. Pero luego dijo: coge la cámara y haz una foto. Yo pensé que estaba completamente loco, pero pensé que si iba a morir, quizá alguien encontrara mi cámara y pudiera avisar a mi familia. Así que saqué la cámara e hice la foto.

Momentos que deseas no vivir nunca. Parque Chobe. Botswana

Momentos que deseas no vivir nunca. Parque Chobe. Botswana

Estoy de acuerdo. Dirás: ¡Pero quién te manda ir allí!. Pues sí, eso mismo pensaba yo. Es de esos momentos en la vida que me atormentan todas las advertencias y consejos que dan las madres y consideras absurdos en el momento que te los dan.

Pasado el susto (lo de “pasado” es un decir) nos cruzamos con animales de todo tipo. Parece mentira que el conductor estuviera tan tranquilo con el episodio del elefante y frenara en seco cuando vimos un hipopótamo herido. El hipopótamos es considerado el más peligroso de la selva en cuanto a ataques a humanos se refiere. A pesar de ser vegetariano, posee un sentido de territorialidad que lo hace peligroso en cuanto siente invadido su espacio. A pesar de su apariencia tranquila, el hipopótamos, que alcanza más de 4000 kg en su edad adulta, es el culpable de más muertes en África por ataque de animales a humanos, por encima de animales que pueden parecer más agresivos como cocodrilos, hienas, leones o rinocerontes.

Hipopótamo herido acercándose al río

Hipopótamo herido acercándose al río

El parque cuenta con más de 400 especies de aves, más de 125.000 elefantes, leones, impalas, jirafas, etc. Y sobre todo, es espectacular el atardecer en el parque cuando muchos animales bajan a beber. En ese momento, los jeeps se agrupan en una orilla del río para evitar el ataque de los animales.

Hipopótamos y cocodrilos conviven en el parque

Hipopótamos y cocodrilos conviven en el parque

El parque Chobe es uno de los más hermosos de África y de los que han sabido preservar la naturaleza y alejar las construcciones hoteleras y de ocio para los turistas respetando el entorno de los animales. No hay que decir que está absolutamente prohibido bajarse del jeep durante el safari. Si te gustan la naturaleza, los animales y una pequeña dosis de aventura, visita el parque Chobe de Botswana. No te defraudará.

Los jeeps se colocan cerca del río al atardecer para la observación de los animales

Los jeeps se colocan cerca del río al atardecer para la observación de los animales

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