De los nervios


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¡No quiero sentarme a tu lado!

Leo con incredulidad en el New York Times la noticia de un judío ortodoxo que se negó a volar sentado al lado de una mujer. Francesca Hogi, de 40 años, se encontraba sentada cómodamente en su asiento de pasillo de una fila de 2 asientos cuando un pasajero judío al que habían asignado el asiento de la ventanilla llegó a sentarse y al ver que había una mujer en el asiento contiguo rechazó hacerlo. Según este pasajero, su religión le impedía sentarse al lado de una mujer que no fuera su esposa. 

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Jerusalén, viaje al pasado

Cuando viajas a Israel te das cuenta, incluso antes de llegar, el miedo patológico que existe a sufrir un atentado. Un miedo exagerado y contagioso. Antes incluso de aterrizar en el aeropuerto de Tel Aviv, la tripulación informa por los altavoces del avión que nadie podrá levantarse para ir al baño cuando se entre en el espacio aéreo israelí. Una vez en el aeropuerto, los controles y trámites de entrada se vuelven tediosos con tanta pregunta e inspección. Caminar por las calles de Jerusalén es observar miles y miles de soldados armados apostados en cualquier esquina, incluso un tanque aparcado junto a la explanada de las mezquitas. Entrar en un centro comercial supone pasar casi los mismos controles que en el aeropuerto: arcos de seguridad, inspección de bolsos, etc. Incluso arcos de seguridad en los hoteles y seguridad privada en la puerta. Caminando por la calle, fotografiaba la fachada del hotel cuando un hombre cruzó la calzada corriendo y me preguntó qué foto había hecho. El edificio en frente de mi hotel era la embajada americana. Me insistió/obligó a enseñarle la foto para después decirme que la tenía que borrar. Lejos de sentirme segura en la ciudad ante tanta vigilancia, me producía desasosiego pensar que en cualquier punto de la ciudad se podía producir una batalla campal en unos segundos, con el agravante de que no confiaba demasiado en los jóvenes soldados de 18 años armados hasta los dientes.

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Menorah, candelabro judío que representa los arbustos en llamas que vio Moisés en el Monte Sinaí

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Mea Shearim no es una atracción turística de Jerusalén

Los jaredín o “temerosos de Dios”, judíos ultra-ortodoxos, viven en el barrio Mea Shearim de Jerusalén. Apartados del centro de la ciudad controlan y vigilan su barrio para que nada ni nadie del exterior “contamine” su comunidad. A la entrada del barrio, un gran cartel avisa que los visitantes no son bienvenidos. Celosos de su intimidad consideran la forma de vestir de algunas mujeres extranjeras indecorosa, y han llegado incluso a apedrear a alguna por considerar su indumentaria un insulto a su moralidad.

Cartel de advertencia a visitantes en Mea Shearim, Jerusalén

Cartel de advertencia a visitantes en Mea Shearim, Jerusalén

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