De los nervios

Petra (Jordania)

Cuando hoy comenzamos a planear un viaje, nos parecen grandes dificultades organizar una ruta, decidir sobre el transporte, el alojamiento, etc. A pesar de la facilidad con la que podemos acceder a una gran cantidad de información, nos resulta una ardua tarea. Entonces, imagina las dificultades por las que tuvo que atravesar un joven suizo que se dedicó a explorar las tierras jordanas hace más de 200 años. ¿Eres capaz siquiera de imaginarlo?.

Johann Ludwig Burckhardt, nacido en Suiza en 1784, decidió cuando sólo tenía 28 años viajar al interior de África. Pensó que le sería mucho más fácil explorar ese rincón de la tierra si estudiaba árabe, y así lo hizo, pasando 2 años de su vida en Siria para dominar la lengua que le abriría las puertas a gente y lugares que le ayudarían a explorar tierras que en cientos de años no habían visto ningún otro ser humano.

En 1812 decidió tomarse unas vacaciones de 3 meses en El Cairo (Egipto), y en su trayecto a la capital egipcia pudo convivir con numerosas tribus nómadas del desierto. Seguramente por la noche, al lado de la hoguera, escuchó después de cenar decenas de historias y leyendas que contaban los nómadas y que pasaron de padres a hijos durante cientos de años. Fue la primera vez que escuchó hablar de una ciudad perdida del reino nabateo: Petra. No dejaba de ser una leyenda, porque nadie la había visto, y bien podría ser solamente una de esas historias que a los viejos nómadas les gustaba contar y que son sólo producto de la imaginación.

Recopiló datos de unos y otros para hacerse una ligera idea del punto exacto donde según la leyenda se encontraría esta ciudad perdida. Vestido como un nómada, y con la ayuda de sólo un guía, recorrió con un camello una gran extensión de desierto, hasta que llegó a una pared alta de piedra que le resultaba impenetrable. En un lado de la extensa pared había una pequeña entrada de no más de 2 metros de ancha por la que se decidió a pasar.

El Siq

El Siq

Era una gran desfiladero de paredes de piedra tan alto, que en muchos tramos, el sol ni siquiera rozaba el suelo. Pensó que bien podría ser una trampa, en la que en caso de una lluvia intensa, se anegaría el pasadizo y acabaría muriendo. No obstante se decidió a cruzar. Atravesó con su camello el kilómetro y medio del desfiladero, el Siq, hasta llegar a un recodo que hacía el camino, donde se abría una gran explanada y que mostraba a los ojos extasiados del explorador esto:

Descubriendo Petra

Descubriendo Petra

¿Puedes imaginar lo que sintió Burckhardt cuando descubrió atónito el Khaznet (el Tesoro)?. Seguramente se bajaría del camello incrédulo por lo que veían sus ojos, caminaría dos o tres metros más, y se quedaría extasiado ante su descubrimiento:

El Tesoro (Khaznet)

El Tesoro (Khaznet)

Los nabateos eran un antiguo pueblo que se instaló en tierras jordanas. Su mayor época de esplendor fue durante los siglos I y IV antes de Cristo. Comenzaron a comerciar con mirra e incienso, y se hicieron inmensamente ricos. No podían seguir siendo nómadas durante mucho tiempo, así que decidieron construir un lugar lo suficientemente escondido para proteger a sus familias y sus riquezas, fuera de asaltantes y ladrones. No pudieron encontrar un lugar mejor que el lugar que hoy ocupa Petra. Altos muros de piedra de más de 70 metros constituían una verdadera fortaleza natural. Estaba tan escondida que no fue redescubierta hasta el siglo XIX por Johann Ludwig Burckhardt.

El principal problema de la ciudad era el abastecimiento de agua. Enclavada en el desierto, debían aprovechar cada gota de agua de lluvia y no desperdiciarla, por lo que desarrollaron un intrincado sistema de canales por los que corría el agua hasta la ciudad. El excedente llenaba grandes cisternas, que con un complicado sistema de ingeniería podría utilizarse en épocas de sequía.

Grandes canales de agua excavados en la roca para abastecer la ciudad de Petra

Grandes canales de agua excavados en la roca para abastecer la ciudad de Petra

Había tantas tumbas, que al principio se pensó que era únicamente una necrópolis. Aunque más tarde se descubrió que no solamente había tumbas excavadas en la roca. Pero Petra no era solamente una ciudad construida en honor de los difuntos; había casas, negocios, palacios y talleres de artesanos, donde se desarrollaban las actividades cotidianas de una ciudad próspera.

Si existen 180 tonos de naranja, y 105 tonos de rojo, en Petra se puede ver cada una de estas tonalidades reflejadas en la piedra. Las características de la misma piedra, y el efecto del sol sobre ella, hacen que la ciudad nos muestre una inmensa cantidad de colores de la antigua ciudad de Petra.
Al Khazneh o Tesoro. Tiene una altura equiparable a un edificio de 12 plantas, y recibió el nombre de la creencia de los beduinos que contaban historias sobre la gran cantidad de riquezas que se encontraban en ella.

Petra sufrió tras el siglo I la conquista por parte del emperador romano Trajano, y dos grandes terremotos más tarde, que casi devastaron la ciudad. Los habitantes de Petra finalmente abandonaron la ciudad sobre el año 700, alimentando únicamente historias y leyendas que contaron una y otra vez los beduinos a través de los siglos. Por ello recibió el nombre de La ciudad perdida.

El Tesoro

El Tesoro

Podemos imaginar a Burckhardt sentado en un rincón escribiendo notas en su libreta de lo que acababa de encontrar. Vestido con ropas propias de un beduino, había adoptado el nombre de Sheikh Ibrahim Ibn Abdallah para evitar ser descubierto como un explorador europeo. También estudió el Corán para dar más verosimilitud al papel que iba a desempeñar.

El Tesoro, fue excavado en la roca, y según los estudios realizados por arquitectos, ingenieros y arqueólogos, empezando por su parte superior, para así aligerar el peso de la fachada, que iba a descansar sobre 6 columnas. Es posible ver a ambos lados de la fachada unas muescas hechas en la roca, que sujetarían los andamios donde se colocaban decenas de trabajadores que esculpían la roca, para sacar de ella con sus cinceles la impresionante fachada.

Muescas en la roca para sujetar los andamios

Muescas en la roca para sujetar los andamios

En el centro de la fachada, arriba, hay una urna que tiene más de 2.000 impactos de bala. La leyenda dice que en esa urna había escondidas miles de monedas de oro. Muchos beduinos al pasar, disparaban a la urna para intentar que cayeran las monedas. En el interior, una habitación desnuda, sólo vestida por el color de la piedra.

El Monasterio Más de 850 escalones excavados en la piedra suben hasta la explanada donde se encuentra esta edificación. Escalones de diferentes altura y medida hacen que la subida sea completamente agotadora, por lo que muchos turistas alquilan burros para realizar el ascenso. A mí me parecía un castigo injusto para el animal, y sufrí en mis piernas el esfuerzo.

El Monasterio

El Monasterio

Si El Tesoro es la imagen de Petra, el Monasterio es el alma. Quizá sea por el esfuerzo que realizas para visitarlo, cuando llegas a la explanada donde se esculpió el edificio y poder admirar el entorno, es quizá la vista más impactante de Petra. El esfuerzo que realizas en subir cada peldaño merece la pena.

Vistas de la ciudad de Petra desde El Monasterio

Vistas de la ciudad de Petra desde El Monasterio

Subir al Monasterio a última hora de la tarde para ver cómo desciende el sol que deja ver todos los colores de la “ciudad rosa” es una imagen inolvidable.

En el trayecto desde el Tesoro hasta las escaleras que conducen al templo, puedes ver las tumbas reales excavadas en la roca.

Un camello descansando en Petra. Al fondo, las tumbas excavadas en la roca

Un camello descansando en Petra. Al fondo, las tumbas excavadas en la roca

Es desconcertante ver que muchos turistas dedican demasiado tiempo al Tesoro, cuando hay mucho que ver. Necesitas como mínimo un día completo para hacerte una idea de las dimensiones de la ciudad, aunque se cree que aún hoy el 80% de la ciudad se encuentra escondido bajo la arena.

Petra

Petra

Eva Heller, psicóloga y socióloga, publicó un estudio titulado “Psicología del color”, donde afirmaba que existen 50 tonos de rosa. Si la afirmación es verdadera, podrás ver los 50 tonos en la ciudad de Petra.

Todo el tiempo que dediques a Petra estará bien invertido. Hay muchos lugares en el mundo a los que puedes ir, pero Petra es uno de los que hay que ir.

2 pensamientos en “Petra (Jordania)

  1. Excelente relato, muy interesante…en breve estaremos alli. A modo de critica constructiva me parece que hay un error cuando dices que el explorador suizo fue a Africa…saludos desde Argentina
    Daniel

    • Hola Daniel
      Tienes toda la razón. Burckhardt organizó una expedición destinada a descubrir la fuente del río Níger. Una vez aprobada y subvencionada la expedición por la African Association se embarcó rumbo a Malta, destino que utilizó para perfeccionar el árabe, idioma que consideraba vital para moverse por aquellas tierras. Desde Malta debía navegar rumbo a Siria para luego atravesar Egipto y explorar tierras africanas. Jamás llegó a descubrir las fuentes del Níger, porque en su camino atravesando Jordania descubrió Petra.
      Su intención era viajar a África, Petra en Jordania fue sólo una casualidad maravillosa.
      Quizá esté mal redactado y dé pie al error.
      Muchas gracias por la crítica. Te envidio por viajar a Petra. Sí, yo ya he estado, pero ojalá no lo hubiera hecho para volver a vivir esos momentos maravillosos descubriendo las joyas nabateas.
      Un saludo y buen viaje

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